Dolar y Pandemia, Tendencia y Presente del Billete Verde

Allá por marzo del 2020, cuando los primeros casos de COVID-19 cobraron notoriedad pública, los mercados financieros entraron en pánico y comenzaron a operar a descuento. 

Descuento de altas tasas de mortalidad, descuento de detención total de los principales motores productivos del mundo, descuento de problemas en la cadena de suministro, descuento de bajada de tasas de interés y de endeudamiento público. 

Aún la pandemia no era pandemia, y el miedo ya dominaba los mercados, provocando una caída histórica en las principales bolsas, una depreciación igual de fuerte de las monedas de los países emergentes y un panorama de incertidumbre absoluta.

Cuando los escenarios se vuelven tan bajistas en instrumentos de tan alta capitalización, cabe una pregunta fundamental y básica cuya respuesta seguramente explique buena parte de la historia por venir: ¿Hacia donde estaban fluyendo los fondos? ¿Cuál era el instrumento de refugio buscado por los grandes, medianos y pequeños capitales ante la incertidumbre sanitaria que estábamos viviendo a nivel global?

Por lo general, la respuesta a preguntas de este estilo es Oro. 

El Oro tiene un comportamiento inverso al optimismo. Cuando reina el caos, se aprecia. Esto se explica por el componente histórico del oro -existía antes que los propios estados, como valor de cambio- y además su no vinculación a ninguna economía en concreto, a diferencia de las monedas de los paises. Sin embargo, apenas un alza de un 10% en el valor de la onza troy de Oro en la bolsa de NY, no explicaba la fuga de capitales violenta de los mercados especulativos.

También correspondía atender el mercado de bonos, los títulos de deuda, en oposición a las bolsas de acciones, suelen captar capital cuando se producen grandes caídas de estas. Sin embargo tampoco se observó una capitalización extrema del mercado de bonos internacional, en contrapartida, asistimos a un constante levantamiento de las tasas de rendimiento de los Yields americanos porque ni siquiera estos títulos, de nota AAA e históricamente -seguros-, lograron encausar el flujo de dinero que huía a raudales de las bolsas de todo el mundo.

El único activo que subió fuertemente entre Marzo 2020 y Junio 2020, -además de las acciones de  algunas empresas Stay At Home- fue el dólar americano.

De esta manera, se puede concluir que el nivel máximo del dólar americano en comparación con los pesos de la región, -Argentino, Uruguayo, Chileno- e incluso contra monedas históricamente resistentes al billete verde, se debió principalmente al avance sistemático del miedo en los mercados de renta variable, en los albores de la pandemia. No siempre fue así, y no tiene porqué repetirse en el futuro, pero en Marzo 2020, miedo fue sinónimo de dolarización global, y esto explica parcialmente el alza de la bolsa americana que se produjo inmediatamente después.

Sin embargo, y a la hora de tomar decisiones financieras hoy, debemos considerar que aquellos niveles máximos del valor del dólar de hace algunos años:

Probablemente fueron dados por razones más globales que locales

No tienen porqué repetirse en el futuro cercano -cuidado con esperar que el "dólar suba" para hacer negocios en dólares, puede no suceder tan pronto-

Capítulo aparte, es incluir en el análisis el cambio de rumbo de la FED y los principales bancos centrales del mundo, hacia una política económica más restrictiva, dada una muy alta tasa de inflación en todas las regiones del globo.

Como conclusión, podríamos decir que quizá no, el dólar no está "barato", simplemente estamos asistiendo a un desmoronamiento paulatino de una inmensa montaña de dólares que resultó del pánico pandémico, que comienza a alivianarse.


Camilo Sánchez, 

SerInversor.com